18/11/2019

Existen muchos tipos de aborto por los que puede pasar una mujer, entre los más comunes están el aborto consumado, incompleto, inducido y el espontaneo. Este último es el más común de todos, afecta alrededor del 10% a 20% de las embarazadas.

Es llamado también aborto natural debido a que no hay ningún tipo de intervención humana. Cuando suceden, generalmente afecta psicológica y emocionalmente a la mujer, lo más recomendable es ir a un especialista si se ha pasado por esto. Generalmente ocurren antes de las 20 semanas de embarazo, de hecho se estima que entre 8 a 10 abortos espontáneos pueden ocurrir entre los primeros tres meses.

Se le llama amenaza de aborto cuando la mujer presenta síntomas previos. La embarazada puede prevenir el aborto espontaneo yendo a un médico especialista. Los primeros síntomas son los cólicos abdominales, puede o no presentar sagrado vaginal. Se forman principalmente cuando el feto no se desarrolla bien.

Causas más comunes del aborto espontaneo

En un aborto espontaneo es difícil determinar la causa exacta. Cómo se explicó anteriormente, puede ocurrir debido a problemas cromosómicos que impiden el desarrollo normal del feto. A veces, los genes de la madre o el padre tienen una relación directa con este tipo de aborto. Esto sucede mayormente antes de que la propia mujer se enteré de que está embarazada. Hay tres tipos de aborto por fallas en los genes:

  • Un embarazo enembrionado: Es cuando no se forma el embrión.
  • Muerte fetal intrauterina: El embrión se forma pero no se desarrolla y muere a los días.
  • El embarazo molar o parcial: Ocurre cuando los cromosomas de la madre permanecen pero el del padre aporta dos grupos de genes. Un embarazo molar es síntoma de cambios cancerosos de la placenta.

Durante las primeras siete semanas los óvulos fecundados tienen más posibilidades de morir o perderse espontáneamente. Esta tasa disminuye cuando aparecen los latidos cardiacos del feto. Pero existen razones específicas que pueden aumentar el riesgo del aborto, estas son:

  • Alcoholismo y drogadicción antes o durante el embarazo.
  • Infecciones.
  • Sobrepeso.
  • Problemas en los órganos de la mujer.
  • Enfermedades sistemáticas como la diabetes grave.
  • Lesiones en la zona abdominal durante las primeras semanas.
  • Tabaquismo.
  • Estar en un ambiente profundamente contaminado.
  • Problemas con las hormonas.

Hay personas que tienen más riesgo a sufrir una muerte natural del ovulo fecundado. Generalmente el riesgo aumenta con la edad. Después de los 30 años, más específicamente entre los 35 a 45 años, el peligro se vuelve aún mayor y más grave. También si la mujer ha sufrido de abortos espontáneos previos. Se estima que si se ha tenido al menos dos abortos seguidos, es probable que pueda volver a tenerlo.

Síntomas frecuentes del aborto espontaneo

Antes de sufrir de un aborto espontaneo, la afectada podría sentir un dolor abdominal sordo, un lumbago o cólicos fuertes. También cuando se bota material tisular o coágulos y sangre, con o sin dolor, que salen del conducto vaginal. El aborto séptico se presenta cuando se produce una infección uterina. Los síntomas de este tipo son fiebre, escalofríos, secreción vaginal pútrida y sensibilidad y dolor abdominal.

Exámenes y tratamientos

El especialista realizará un examen pélvico donde observará el cuello uterino y si este se ha dilatado o adelgazado. Generalmente esto va seguido de un ultrasonido abdominal o vaginal donde se establece el estado del feto o la cantidad de sangrado. Muchas veces los especialistas mandan a realizar diferentes tipos de exámenes de sangre como un conteo sanguíneo completo, una GCH cualitativa o cuantitativa, un conteo de glóbulos blanco, entre otros. Todo con el fin de entender el estado de salud del bebé y la madre.

Al tener un aborto espontaneo, lo primero que se hace es examinar el tejido que sale del conducto vaginal con el fin de saber si era una placenta normal o tuvo algún defecto. También pueden hacerle estudios genéticos, para determinar si el problema estaba relacionado con los cromosomas.

Después del aborto la paciente expulsará todo el tejido, pero si este no sale por completo, el médico tendrá que vigilar su estado en las próximas 2 semanas. Si aún quedan restos, se tiene que realizar una intervención quirúrgica o tomar ciertos medicamentos. El ciclo menstrual se reanuda alrededor de las 4 o 6 semanas de haber tenido el aborto espontaneo.

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